Rituales de Belleza Esporádicos.

Hay tratamientos que debes practicar para garantizar el buen estado de la piel aunque no deben de hacerse de manera frecuente.

 

LIMPIEZA PROFUNDA.

Consulta a tu dermatólogo sobre la necesidad de hacer una limpieza profunda de la piel. Además de decirte cuál es la frecuencia adecuada, el médico puede sugerirte una esteticista, pues es fundamental que sea una buena profesional. Por lo general, quién tiene la piel grasosa debe hacerse la limpieza una vez al mes. Las pieles secas pueden dejar pasar más tiempo; cada dos meses aproximadamente.

 

EXFOLIACIONES.

Consiste en eliminar residuos y células muertas de la piel. Activa la renovación de las células de la superficie, pues estimula la circulación sanguínea y acelera el desarrollo de células nuevas. Está indicada para  pieles grasosas; no obstante, lo mejor es consultar a un dermatólogo sobre la periodicidad ideal.

 

Para exfoliar el rostro, puedes usar almohadillas, esponjas adecuadas o productos abrasivos. También hay una receta casera casi infalible: Vierte una cucharada sopera de azúcar y algunas gotas de agua en un trapito. Masajea suavemente el cutis y enjuágate bien.

 

MASCARILLAS.

Te ayudan a mantener los resultados de los tratamientos. Después de la limpieza de la piel funcionan como antiinflamatorios y descongestionantes. Todas tienen un indiscutible efecto relajante; después de que la aplicas sobre el rostro, demora quince o veinte minutos (ve el tiempo indicado en el frasco) para quedar con una piel casi perfecta.

 

Aplicar la mascarilla sobre el rostro es uno de los tratamientos de belleza más antiguos del mundo, y sus recetas son tradicionales. Nuestra sugerencia es:

 

MASCARILLA DE FRESAS.

INDICACIONES:

 

Suaviza, revitaliza y aclara las pieles sensibles. Modo de hacerla: llena una cucharadita de té con fresas y machácalas. Pásalas por un colador y mézclalas con una cucharadita de té que contenga agua filtrada. Antes de dormir, aplícate la mascarilla en el rostro, brazos, hombros, cuello y manos. Por la mañana retírala con agua tibia y después enjuaga con agua fría.

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